SUBSIDIOS

 

 

LECTIO DIVINA XVII


 

Pbro. Lic. José Luis Salinas Ledesma

Presidente de la Comisión Diocesana de Pastoral Profética

 

 

(Invocación al Espíritu Santo)

 

1. LECTURA DEL TEXTO (2 Cor 8,1-15)

 

Queremos hacerles saber, hermanos, la gracia que Dios ha concedido a las iglesias de Macedonia. Porque han sido muchos los sufrimientos con que han sido probadas, y sin embargo su alegría es tal que, a pesar de su extrema pobreza, han derrochado generosidad. Porque doy testimonio que han contribuido según sus posibilidades y aun por encima de ellas; por propia iniciativa nos pedían con gran insistencia que les permitiéramos participar en esta ayuda a los creyentes. Superando incluso nuestras esperanzas, se entregaron ellos mismos primero al Señor y luego a nosotros, pues tal era la voluntad de Dios. Por eso hemos rogado a Tito que, ya que él la comenzó, sea también él quien lleve a feliz término esta obra de caridad entre ustedes.

 

Ya que sobre salen en todo: en fe, en expresarse bien, en ciencia, en toda clase de preocupación por los demás y hasta en el cariño  que les profesamos, sean también los primeros en esta obra de caridad. No digo esto como una orden, sino para que, viendo la preocupación de los demás, pueda yo comprobar la autenticidad de su amor. Pues ya conocen la generosidad de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, se hizo pobre por ustedes, para enriquecerlos con su pobreza. Y en este asunto les aconsejo que si el año pasado tomaron la iniciativa no sólo para realizar esta obra, sino incluso para organizarla, les conviene ahora terminarla. De esta manera, el entusiasmo al organizar la colecta será el mismo que al realizarla, en la medida de sus posibilidades. Porque si la disposición es buena, es bien recibido lo que uno da y no se le piden imposibles. Y tampoco se trata de que, para alimentar a otros, ustedes pasen necesidad, sino de que, según un principio de igualdad, la abundancia de ustedes remedie en este momento la pobreza de ellos, para que un día la abundancia de ellos remedie la pobreza de ustedes. De este modo reinará la igualdad, como dice la Escritura: A quien recogía mucho, no le sobraba; y al que recogía poco, no le faltaba.

 

Con su Biblia en mano repasamos el texto respondiendo las siguientes preguntas:

 

¿Qué les hacen saber los apóstoles a los corintios? v.1 ¿Qué ha pasado a la comunidad de Macedonia? v.2 ¿Cómo han contribuido los cristianos de Macedonia? v.3 ¿Qué pedían con gran insistencia? v.4 ¿Quién es el encargado de organizar esta colecta? v.6 ¿En qué sobre salen los corintios y qué les pide san Pablo? v.7 ¿Qué quiere comprobar el apóstol? v.8 ¿A quién les pone como ejemplo de generosidad? v.9 ¿Qué les aconseja san Pablo? vv.10-11 ¿Cuándo es bien recibido lo que uno da? v.12 ¿Deben darlo todo? v.13 ¿En qué consiste el principio de igualdad? v.14

 

Para comprender mejor el texto tengamos en cuenta lo siguiente:

 

- El texto nos habla de una colecta  económica organizada por las comunidades cristianas griegas, en favor de las comunidades necesitadas de Judea.

 

- El libro de Hechos de los Apóstoles 11,27-30 nos informa de este tiempo de crisis. En el reinado de el Emperador Claudio (41-54), el imperio sufrió una gran hambre en los años 49-50 primero en Grecia y después en Roma.

 

- El historiador judío Flavio Josefo sitúa el suceso en tiempo del procurador Tiberio Alejandro (46-48)

 

- Los discípulos de las provincias griegas envían recursos, según sus posibilidades, para los hermanos que vivían en Judea. Los enviaron a los presbíteros por medio de Bernabé y de Pablo.

 

- San Pablo anima a los corintios a que sean generosos, al parecer habían iniciado la colecta hacía un año antes pero se habían enfriado. Los invita a reanudar esa colecta.

 

- No sabemos del éxito que tuvo tal colecta, al parecer los judeocristianos no aceptaban tan fácil la ayuda que viniera de los paganos.

 

 

2. MEDITACIÓN DE LA PALABRA ESCUCHADA 

 

San Pablo no solamente se preocupa de las necesidades de las comunidades que él fundó, sino de todas las comunidades cristianas, tiene un verdadero sentido de Iglesia universal. Él siente la preocupación y el compromiso de ayudar económicamente a las comunidades cristianas menos favorecidas que pasaban hambre en Jerusalén. Pablo ama a su pueblo, aunque siempre rechazaron su mensaje los lleva cerca de su corazón. Los corintios, viendo el interés de Pablo por los necesitados, ellos mismos tomaron la iniciativa tiempo atrás de organizar la colecta. Sin embargo, tiempo después se desentienden, mientras que las comunidades de la provincia de Macedonia (Filipos, Tesalónica, Berea)  que eran más pobres y con más problemas han escuchado la llamada y han cooperado con mucha generosidad, los de Corinto que presumen de sobresalir en todo, se han olvidado de cooperar.

 

San Pablo motiva la apatía  y la tibieza de los corintios poniéndoles como ejemplo a Jesucristo mismo, quien se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza. La colecta es para las comunidades paulinas la expresión más genuina de su experiencia cristiana. No es la cantidad sino la calidad lo que importa, no se nos pide dar cosas sino darnos a nosotros mismos, es la disposición lo que importa. La actitud fundamental es la búsqueda de la igualdad que se logra cuando cada uno pone en común los bienes que tiene pocos o muchos, espirituales o materiales. El que tiene debe poner en común lo que posee para el bien de las demás comunidades a fin de que no haya necesidad. La idolatría del dinero impide que se comparta, niega la fraternidad. Compartir todo, hasta la vida misma, es el principio de Jesús y el que debe mover a las comunidades cristianas. La solidaridad fraterna exige, movida por el amor hasta el fondo, ver en los necesitados a verdaderos hermanos. Dar sin esperar nada a cambio es dar con verdadero amor; no podemos permanecer indiferentes ante el dolor y el hambre.

 

La Iglesia ha tenido, tiene, y seguirá teniendo necesidad de estructuras materiales: colectas, contribuciones, organizaciones socio-caritativas, en una palabra manejo de dinero. Lo que no puede nunca olvidar es que todas estas cosas sólo tienen sentido si se manejan ante Dios en Cristo y si están penetradas por el amor. Nuestra comunión solidaria y compromiso de fraternidad nos asemejarán a Cristo, que dio todo hasta dar la vida misma. Él es el ejemplo de nuestro obrar frente a las necesidades de nuestros hermanos.

 

 

3. COMPROMISO PERSONAL Y COMUNITARIO

 

- Cooperar con generosidad en las colectas que organiza la Iglesia para cubrir sus necesidades y para realizar su labor pastoral.

 

- Organizar en los grupos y movimientos ayuda para instituciones que se dedican al cuidado de los ancianos y de los niños.

 

- Colaborar económicamente en la comunidad o colonia cuando sea necesario para mejorar nuestro entorno donde vivimos.

 

- Ayudar con nuestros bienes a los hermanos más necesitados en la medida de nuestras posibilidades, recordando que se debe hacer con generosidad y alegría.

 

4. ORACIÓN

La pobreza
Los pobres son la esperanza del mundo porque nos proporcionan la ocasión de amar a Dios a través de ellos. Son el don de Dios a la humanidad, para que nos enseñen una manera diferente de amarlo, buscando siempre la manera de dignificarlos y rescatarlos.
Ellos son el signo de la presencia de Dios entre nosotros, ya que en cada uno de ellos es Cristo quien se hace presente.
Por eso, Él no nos preguntará cuántas cosas hicimos, sino cuánto amor pusimos en ellas.
Seamos los servidores del pobre. Hemos de brindar al pobre un servicio generoso, sincero. En el mundo, a la gente se le paga por su trabajo. Sintámonos pagados por Dios.
¿Acaso tratan ustedes a los pobres como basurero, dándoles aquello que ya no pueden ustedes usar o comer? Como esto no puedo ya comérmelo, se lo voy a dar al pobre.
 

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