La palabra altar viene de altus (alto, en latín). Sólo se erigen
altares a Dios o a las imágenes que lo acompañan; en este caso se
dedica un altar a los Siete Dolores de la Virgen, que son: “La
profecía de Simeón” (Una espada atravesara tu alma), “La huida a
Egipto” (La persecución de Herodes), “El Niño perdido en el templo”,
“María encuentra a Jesús con la Cruz a cuestas”, “La agonía del
Señor”, “El soldado abre con la lanza el costado de Cristo”, “Muerte
y sepultura de Jesús”.
Siete puñales en el corazón y una corona de espinas, que contrasta
con un rostro de dolor, son algunos de los elementos característicos
de la Virgen de los Dolores al vivir en carne propia el sufrimiento
de la Pasión de su hijo Jesús. Esta devoción en México inició
durante la Colonia con la instalación de un altar en casas e
iglesias el sexto viernes de Cuaresma que antecede a la Semana
Santa.
Como en los altares coloniales, éste debe reunir elementos llenos de
simbolismo como el agua de distintos sabores: el de jamaica hace
referencia a la sangre de Cristo; el de chía a las lagrimas de la
Virgen; el de limón a la esperanza de María en la Resurrección de su
hijo; el de melón o naranja al atardecer del Calvario durante la
Crucifixión; el de tamarindo a la amargura y el de horchata a la
pureza de María.
Las macetas de barro, algunas con figuras de animales, representan
la inmortalidad, en ellas se sembraron semillas de amaranto, chía y
alpiste, en referencia a la vida y al mismo tiempo a la tristeza de
la Virgen, porque en algún momento estas plantas tienen que morir.
Otros elementos del altar deben ser las esferas colgadas del techo,
en colores púrpura, dorado y plateado, que simbolizan la esperanza,
así como banderitas en tonalidades oro y plata, que simbolizan el
duelo y que al clavarlas en naranjas agrias hacen referencia a la
agonía de la Virgen.
La Virgen Dolorosa ocupa la parte central del altar, sus atributos
son un corazón con uno a siete puñales y los símbolos de la Pasión:
la corona de espinas, los clavos, el martillo, la escalera, la bolsa
con 30 monedas y los dados con los que los soldados jugaron la
túnica de Cristo. De esta forma la Virgen María vive en carne propia
los dolores de su hijo.
Algunos de estos altares tienen siete niveles y hacen referencia a
episodios de la vida de Jesucristo: La profecía de Simeón, La huida
de Egipto, El Niño Jesús perdido en el templo, El encuentro de Jesús
y María camino al Calvario, La Crucifixión, El Descendimiento de la
cruz y El entierro de Cristo.