En la Parroquia de Santa Rosa de
Lima, en Santa Rosa Jáuregui, el Sr. Obispo D. Mario De Gasperín
Gasperín confirió la Confirmación a niños, niñas y jóvenes que se
prepararon para recibir este
sacramento que fortalece y completa
la obra del Bautismo, por este sacramento, el bautizado se fortalece
con el don del Espíritu Santo, logra un arraigo más profundo a la
filiación divina, se une más íntimamente con la Iglesia y fortalece
su fe para ser testigo de Jesucristo, de palabra y de obra.
El Sr. Cura
Pbro. Alfonso Muñoz Torres y los vicarios de la Parroquia
concelebraron con el Pastor Diocesano
en este tercer Domingo de la Cuaresma.
Don Mario De Gasperín se refirió así
a la Samaritana:
"La mujer samaritana nunca había
oído cosas así y se emociona: “¡Dame de esa agua!” Busca su
provecho, pero todavía no entiende el misterio de Dios. Jesús la
invita ahora a mirar a su propio corazón, porque allí es donde
debe brotar ese manantial de agua viva hasta la eternidad. Su
corazón no está preparado, está lleno de fango. Son cinco
maridos y ahora vive con quien tampoco es su legítimo marido. El
adulterio y la infidelidad, se dice en la Biblia, de los ídolos
y de la idolatría, de todo aquello que ocupa el lugar de Dios, a
quien rendimos culto de adoración; de quien ponemos en lugar de
Dios. Esa mujer samaritana, confiada en su reata y en su
cántaro, orgullosa de sus tradiciones caducas, buscadora de
felicidad pasajera ¡lleva ya siete maridos, y no le bastan! Esa
mujer samaritana en símbolo de la humanidad, de nosotros,
buscadores incansables de la felicidad, con nuestra cuerda y
jarro al hombro, con la fatiga diaria a cuestas para sobrevivir,
pero ignorando y, a veces, despreciando la fuente de agua viva
que brota hasta la vida eterna".
Termina su predicación diciendo:
"Hermanas y hermanos: Sólo Dios
salva. Nadie, fuera de Jesús, nos puede salvar. Nosotros tenemos
en la santa Iglesia católica y aquí, en estos misterios santos,
al Salvador del mundo. Invitémoslo a que se quede con nosotros y
nos dé del agua viva que brotó de su costado abierto para llegar
con él a la vida eterna”. Digámosle de corazón: Jesús, Salvador
del mundo, ¡Sálvanos!"
Al
concluir la Misa, el Sr. Obispo exhortó a los presentes:
"No se
avergüencen de ser católicos. La Iglesia los espera aquí en
Semana Santa, a vivir el Triduo Pascual".
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