"La primera Bienaventuranza en
el Evangelio es para la Virgen, cuando Isabel le dijo: Dichosa
tú la que has creído. Bienaventurada tú porque has creído. Mujer
de fe en la Palabra de Dios y en su hijo Jesucristo. Y después
la misma Virgen Santísima dice: Yo soy la humilde sierva del
Señor... el Mafnificat... Bienaventurada me dirán todas las
generaciones, de modo que la Virgen Santísima es la perfecta
discípula de Jesucristo, y en medio de sus penas, de sus
sufrimientos, de sus dolores, de sus sacrificios, la Virgen
Santísima es Bienaventurada y así la celebramos ahora también, y
así la contemplamos en el Cielo. En ella, pues se realiza la
imagen de Jesucristo, pobre, humilde, misericordioso, limpio de
corazón, feliz y bienaventurada. Que la Virgen Santísima nos
conceda esa gracia de poder imitar y seguir a su Hijo Jesucristo
y ser con él y con ella, bienaventurados".
ORACIÓN PARA EL JUBILEO
Dios, Padre nuestro,
entre todas tus criaturas, hiciste surgir a María,
la criatura perfecta, la "Inmaculada Concepción".
En Lourdes, ella misma se dio este nombre
y Bernardita lo repitió.
La Inmaculada Concepción es un grito de esperanza:
el mal, el pecado y la muerte ya no son los vencedores.
María, signo precursor, aurora de la salvación.
María,
la inocencia, refugio de los pecadores,
Te rogamos.
Dios te salve, María…
Señor Jesús,
Tú nos has dado a María como Madre.
Ella compartió tu Pasión y tu Resurrección.
En Lourdes, se mostró a Bernardita,
contristada por nuestros pecados, pero radiante de tu luz.
Por medio de Ella, te presentamos las alegrías y las penas,
las nuestras, las de los enfermos, las de todos los hombres.
María,
hermana y madre nuestra,
nuestra confidente y nuestra ayuda,
Te rogamos.
Dios te salve, María…
Espíritu Santo, Espíritu de amor
y de unidad.
En Lourdes, María pidió por medio de Bernardita,
que se construya una capilla y que se venga en procesión.
Inspira a la Iglesia, construida por Cristo sobre la fe de
Pedro.
Congrégala en la unidad.
Guía la peregrinación de la Iglesia,
para que sea fiel y decidida.
María, colmada del Espíritu
Santo,
la esposa y la esclava.
Modelo de los cristianos y rostro materno de la Iglesia,
Te rogamos.
Dios te salve, María…
...
Por tantas gracias recibidas
aquí,
por todas las conversiones,
por todo el perdón,
por todas las curaciones,
por las vocaciones y las promesas
que has hecho nacer y has confirmado aquí, por la alegría del
servicio, que nos haces apreciar,
Nuestra Señora de Lourdes,
te damos gracias.
Con todos los seres humanos,
hermanos nuestros,
con los pueblos carentes de paz y de justicia,
con los jóvenes que buscan su camino,
con los que sufren por el luto o la enfermedad,
la discapacidad o el fracaso,
con los que tendrían motivos para desesperar
a Ti que te mostraste toda joven a la joven Bernardita,
Nuestra Señora de Lourdes,
te rogamos.
Porque eres la sonrisa de Dios,
el reflejo de la luz de Cristo,
la morada del Espíritu Santo;
porque escogiste a Bernardita en su miseria,
porque eres la estrella de la mañana, la puerta del cielo,
y la primera criatura resucitada,
Nuestra Señora de Lourdes,
te admiramos,
te aclamamos
y cantamos contigo las maravillas de Dios:
Magnificat!