Este segundo Domingo de Cuaresma, el
Sr. Obispo D. Mario De Gasperín tuvo a bien visitar la Parroquia de
Nuestra Señora de los Ángeles para impartir el sacramento de la
Confirmación a niños, niñas y jóvenes que fueron preparados con
previas catequesis.
En este Domingo de la
Transfiguración, el Obispo habló así:
"Todos andamos buscando el rostro de Dios, por diversos caminos,
a veces sin saberlo, a veces hasta negándolo, pero nadie puede
escapar de esta necesidad del corazón humano: El contemplar el
rostro de Dios. A veces, repito, con diversos nombres y bajo
distintas aspiraciones: felicidad, belleza, ciencia, placer,
amor; hasta de formas perversas, como sería mediante la droga,
el sexo, el dinero, el poder… porque pensamos que allí está
nuestra felicidad. Equivocamos el camino, pero no el destino:
todos andamos buscando la felicidad cuya fuente única es Dios.
Por eso oramos: “Señor, tú que nos mandaste escuchar a tu Hijo
Jesucristo, alimenta nuestra fe con tu palabra y purifica los
ojos de nuestro espíritu, para que podamos alegrarnos en la
contemplación de tu gloria”, que resplandece en el rostro de
Cristo".
Y
luego, refiriéndose al sacramento de la Confirmación dijo:
"En la Confirmación que vamos a celebrar, estos jóvenes van a
recibir el Espíritu Santo. El Espíritu Santo es Dios, es la
fuerza de Dios, es el fuego de Dios, es el sello de Dios que
marca el corazón del confirmado y graba, imprime en él el rostro
de Cristo. Lo “configura” con Cristo, lo hace semejante a
Cristo, imprime el rostro de Cristo en su corazón, de modo que
toda la vida del confirmado debe ser reflejar e imitar a Cristo.
Eso significa ser cristiano. Esta imagen la llevará en su
corazón durante toda su vida y para toda la eternidad. Durante
su vida la debe ir haciendo traslúcida de modo que se vaya
“transfigurando” en Cristo. Ser bautizado y confirmado es ser
trasfigurado en Cristo. Eso significa ser cristiano. Esta imagen
será su protección contra el Tentador, contra Satanás, su título
de gloria en esta tierra y su carta de presentación ante el
trono de Dios. Dios, al ver el rostro de Cristo en nosotros, nos
abrirá la puerta de la gloria y así nos mostrará y
contemplaremos su rostro para siempre. Se cumple el deseo del
salmista: Contemplar el rostro de Dios y ver su gloria reflejada
en nosotros".
Esta parroquia fue eregida el 24 de
Mayo del 2007, siendo el primer párroco el Sr. Cura
Pbro. César Cándido de la Vega Zúñiga.
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