MONS.
JOSÉ MANUEL PÉREZ ESQUIVEL ES LLAMADO A LA CASA DEL PADRE
Santiago de Querétaro, Qro.,
3 de Febrero
de 2010
El señor obispo Don
Mario De Gasperín Gasperín presidió la Acción de gracias por la vida
de Monseñor José Manuel Pérez Esquivel que partió a la Casa del
Padre en la festividad de la Presentación del Señor. Concelebraron
Mons. Salvador Espinosa Medina, Mons. Javier Martínez Osornio,
Vicarios Generales de la Diócesis, el Pbro. Jorge Valencia García,
Decano de Santiago y un nutrido grupo de sacerdotes, hermanos en el
ministerio.
Monseñor De Gasperín
inició la homilía diciendo: “La muerte es un misterio, grande
enigma que enfrentamos los mortales. Somos mortales, todos vamos a
morir”. “Mons. José Manuel hoy nos invita a reflexionar sobre este
misterio insondable, al mismo tiempo que nuestra fe nos va a
permitir poner una luz en ese enigma de nuestra existencia terrena.
Nada hay más incierto que la muerte si vemos las circunstancias, el
tiempo, el lugar, el modo, eso difícilmente lo podemos prever. Pero
nada hay más cierto que tenemos que morir”.
Explicó el significado
del Cirio Pascual que presidió la asamblea “fue encendido
haciendo una oración y recordando que representa a Jesús
resucitado, vencedor de las tinieblas de la muerte con la luz
esplendorosa de su resurrección. Noche en que Cristo venció al
enemigo grande de la naturaleza humana del hombre, la muerte, al
salir triunfante del sepulcro”. También cómo surgió en el hecho
de la resurrección una luz de esperanza para los que creen en
Cristo. Afirmó: “Es Cristo Resucitado quien ilumina este misterio
insondable de la muerte”. “Para el cristiano la vida no termina, se
transforma”.
Monseñor recibió la luz
de Cristo resucitado el día del Bautismo, creció en ella y se hizo
portador de luz de esperanza durante su ministerio sacerdotal,
celebró la vida y anunció este mensaje de salvación para toda la
humanidad para todos al celebrar la santa Eucaristía. Celebró la
victoria de Cristo sobre la muerte. Hoy revestido del esplendor de
la gloria de Cristo resucitado celebra las bodas del Cordero en la
Jerusalén celestial.
Concluyó la homilía
diciendo: “Porque creemos en Cristo, en su resurrección y en la
nuestra, somos los más felices. Mons. José Manuel, la proclamó, la
predicó, la creyó, la transmitió y pedimos que la disfrute allá en
al cielo”.
Como Pastor Diocesano
dio gracias a Dios por esta vida sacerdotal fecunda en muchos
lugares y servicios que prestó a la Diócesis, Dios bendiga a
Monseñor José Manuel Pérez Esquivel, le pague su servicio a la
Iglesia y a la sociedad.