Mons. De Gasperín predicó sobre la
Santísima Virgen así: "Donde está la Virgen Santísima,
junto con su Hijo en el Cielo, que es figura e imagen de la Iglesia,
tenemos la firme confianza y esperanza de estar también nosotros con
él. Esta esperanza nos lleve a sonreír durante toda nuestra vida a
pesar de nuestras dificultades".
"Si la Iglesia nos pide
sufrimiento, nos pide guardar los mandamientos, la Iglesia nos pide
sacrificio, nos pide fidelidad, nos pide los sacramentos, la vida
crisitana, nos pide el perdón, nos pide tantas cosas, es porque nos
espera un regalo, una promesa maravillosa, que es estar precisamente
con la Virgen Santísima y con su Hijo Jesucristo en el Trono de
Dios, ese es nuestro destino final, por eso esta fiesta es tan
hermosa, nos llena de esperanza, como dice la oración de la Misa,
donde está la Virgen Santísima junto con su Hijo en el cielo, que es
figura e imagen de la Iglesia, tenemos la firme confianza y
esperanza de estar nosotros un día".
Concluyó su homilía hablando de
nuestro peregrinar por la vida:
"Los hermanos peregrinos que van
caminando, más de una semana hasta el Santuario de la Virgen,
Nuestra Señora de los Lagos... los que vamos a ver a la Virgen de
Guadalupe en el Tepeyac, en este peregrinar, pues es como un caminar,
un símbolo de la vida y tenemos que ir pensando, reflexionando,
purifícándonos con nuestros esfuerzos y sufrimientos, purificándonos,
confesándonos también para poder llegar también, como peregrinos que
somos a nuestro destino final. Que Dios los bendiga hermanos y
hermanas y la Virgen Santísima, nuestra Señora de la Esperanza nos
dé consuelo, aliento y esperanza de vida eterna a todos nosotros.
Que así sea".