EL SR.
OBISPO PRESIDE LA MISA EN EL COLEGIO SALESIANO, JUNTO A LA RELIQUIA DE
DON BOSCO
Santiago de Querétaro, Qro., 23 de Agosto
de 2010
El Sr. Obispo Dr. D.
Mario De Gasperín Gasperín presidió la solemne Eucaristía por la
visita de la reliquia insigne de San Juan Bosco a la ciudad
episcopal de Santiago de Querétaro, en donde por más de cincuenta
años los Salesianos de Don Bosco trabajan en la formación de niños y
jóvenes de la sociedad queretana. Unidos así el Pastor Diocesano,
sacerdotes, religiosos y laicos manifestaron el signo de unidad y de
riqueza de carismas en la Iglesia de Jesucristo.
En el patio central del
Instituto Salesiano Marciano Tinajero y Estrada, concelebraron con
Mons. De Gasperín, Mons. Javier Martínez Osornio, Vicario General
para la vida religiosa, el P. Miguel Aguilar Medina, Inspector
Salesiano de Nuestra Señora de Gudalupe; el Pbro. Rogelio
Olvera Vargas, Coordinador de la Dimensión de Juventud, el P. Víctor
Flota Díaz, Director del Instituto Salesiano Marciano Tinajero y
Estrada y numerosos sacerdotes diocesanos y religiosos.
Esta visita de la
Reliquia Insigne se realiza por los cinco continentes en
conmemoración del 150 aniversario de la fundación de la Congregación
Salesiana y ante el próximo Bicentenario del Nacimiento de San Juan
Bosco en el 2015. Es un regalo del Rector Mayor Don Pascual Chávez
Villanueva a los jóvenes.
Miles de devotos de Don
Bosco: exalumnos, padres de familia, alumnos, miembros de la familia
salesiana, religiosas y seminaristas, desfilaron ante Don Bosco,
para encomendar a sus familias y perseverar en la vocación cristiana.
En una hermosa urna
decorada con signos, rostros y fechas que contiene una artística
réplica de la imagen de san Juan Bosco que se encuentra en la
Basílica de María Auxiliadora en Turín, en el pecho de la escultura
descansa la reliquia del brazo derecho de Don Bosco, el brazo que
tanto trabajó formando buenos cristianos, derramando la gracia de
los sacramentos y de su tan implorada bendición de María Auxiliadora
que obtiene de Dios innumerables gracias, y al mismo tiempo educando
a los ciudadanos responsables en el campo del trabajo y del estudio,
su mano guió al aprendiz de zapatero, herrero, carpintero o
encuadernador y al mismo tiempo al futuro creador de cultura y
ciencia.
Don Bosco, santo de la
Iglesia Universal, con su visita recuerda a todos que la santidad
alegre es posible y reaviva sus últimas palabras en la tierra: "Les
espero a todos en el paraíso".