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El
señor obispo Dr. Don Mario De Gasperín Gasperín recibió en esta
ciudad episcopal de Santiago de Querétaro al Excmo. Sr. Dr. D.
Christophe Pierre Nuncio Apostólico en México con motivo de la
inauguración del "Areópago Juan Pablo II", construido con el
laborioso esfuerzo de la comunidad parroquial de Nuestra Señora del
Perpetuo Socorro, encabezados por el señor cura Pbro. Guillermo
Landeros Ayala.
Este
centro cultural y social ofrece a la comunidad católica,
especialmente a los jóvenes, un espacio digno a fin de que el
cristianismo y la cultura moderna se reencuentren, la modernidad se
humanice y la fe católica florezca en una civilización digna de los
hijos de Dios. Evangelizar es siempre humanizar, es crear cultura.
Acompañaron al Señor Nuncio los señor obispos: Mons. Simansky,
Arzobispo Emérito de San Luis Potosí; Mons. Rogelio Cabrera,
Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez;
Mons. Florencio Olvera, Obispo de Cuernavaca; y sacerdotes del
presbiterio queretano, religiosos y religiosas.
El señor obispo D. Mario De Gasperín dio la bienvenida, recordando
que esta es la tercera visita de Mons. Pierre a la Ciudad Episcopal
y la cuarta a la Diócesis. Posteriormente el Señor Nuncio bendijo el
Centro de Formación Católica: Areópago Juan Pablo II. En la
Eucaristía participaron bienhechores, autoridades civiles, amigos de
la obra y fieles de la parroquia. Al terminar la celebración, el
señor cura Pbro. Guillermo Landeros Ayala, invitó a todos a dar
gracias por los beneficios recibidos de Dios. Deseando
que
este recinto sea para gloria de Dios e inculturación del Evangelio.
Concluyó con palabras de Juan Pablo II el Grande: "Alabado sea
Jesucristo".
La
comunidad parroquial reconoció el arduo trabajo del señor cura
Guillermo Landeros y del equipo de profesionales que colaboraron en
la obra.
Con
la inauguración del Areópago dan inicio diversas actividades
culturales y religiosas, en las que la fe y la razón unidas se
fortalezcan y den el mensaje de amor de Dios a los presentes.
Areópago: Del griego "areios" y "pagos", es el nombre de una
colina rocosa dedicada al dios Ares o Marte, dios de la guerra, al
Noroeste de la Acrópolis de la ciudad de Atenas.
Lugar
donde san Pablo expuso su mensaje ante los filósofos y líderes
políticos de Atenas. Él comprendió muy bien la relación entre
cultura y evangelio proclamando la Buena Nueva de Jesucristo Nuestro
Señor ("al Dios Desconocido" Hch 17, 16-34).
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