Mensaje en video.
AÑO NUEVO: 2010
La santa Iglesia nos ofrece, al inicio de este
nuevo año, la imagen hermosa de Santa María, Madre de Dios. Del seno
del Padre eterno, el Hijo de Dios pasó al seno de una Madre terrena.
Por María Santísima comenzó a existir en el tiempo, y dio sentido y
orientación a la historia humana.
Jesús, en brazos de María, se nos presenta y
ofrece como Aquél que entra en el tiempo de los hombres, comparte
nuestra vida y le da una dimensión de eternidad.
Bajo la luz de este gran misterio: de una mujer
capaz de engendrar a Dios y hacerlo hermano nuestro, podemos
comprender un poco el sentido de la vida humana: pequeña y débil y,
a la vez, tocada por la grandeza de la divinidad.
A la luz de este misterio podremos adquirir, como
dice un salmo, “un corazón sensato” para orientar nuestra vida según
el designio maravilloso de Dios.
Cristo Jesús es quien revela el plan de Dios
sobre toda la creación, sobre la humanidad y sobre la vida de cada
hombre en particular. “Él manifiesta”, dice el Concilio Vaticano
Segundo, “plenamente el hombre al propio hombre, y le descubre la
sublimidad de su vocación” (GSp 22).
Cristo es “la imagen del Padre” y el hombre
perfecto, que devuelve al hombre la semejanza divina, deformada por
el pecado, y le comunica la inmensa dignidad de hijo de Dios.
Cristo se hizo hombre de la Virgen María. No
rechazó morar en el seno materno, ni se avergonzó de ser llamado
hermano nuestro. Trabajó como hombre, pensó como hombre, sufrió como
hombre y ahora, resucitado y glorioso, sigue compartiendo su vida
con todos nosotros. Nadie más cercano al hombre que Jesús.
Desde el seno de María inició este caminar con
nosotros los mortales, y lo llenó de inmortalidad. Ahora María
Santísima nos lo ofrece como Salvador, para darnos vida, paz y
felicidad. Recibamos de sus manos este regalo de amor. Feliz Año a
todos.