UNA MIRADA DESDE NAZARET
Ante la crisis que se avecina, si no es que ya
está encima, sin duda que los hogares más pobres serán los más
afectados. Muchos analistas ofrecen soluciones. Yo quisiera
preguntarle a la Sagrada Familia de Nazaret, a Jesús María y José,
qué nos aconsejan en este momento, parecido quizá al que sufrieron
ellos cuando nació el Salvador. Nos aconsejarían lo siguiente:
1°. La unión familiar.
Incrementar la unión de la familia completa: papá, mamá, hijos y, si
están los abuelitos, mejor. Evitar toda violencia familiar, los
malos tratos y las palabras groseras. La familia que vive mejor es
aquella donde hay respeto y reina el amor.
2°. La fidelidad conyugal.
Decir no al divorcio; no a los hijos fuera del matrimonio; no a las
uniones libres; no a los niños sin papá. Todo esto significa decir
“sí” a la vida y al amor. Amor es fidelidad para toda la vida.
3°. Trabajo arduo.
Ganarse el pan con el sudor de la frente. El dinero fácil se
convierte en trampa; no da felicidad. Pagar el salario justo y
evitar la corrupción. Una vida honesta, sin vicios, es siempre una
buena inversión.
4°. Ecología familiar.
No desperdiciar el pan, el agua, la luz. No contaminar. Dios no hace
basura, recicla. Sembrar plantas y flores. La salud es siempre la
riqueza mayor.
5°. Ahorro y austeridad.
No gastar más de lo que se gana. Evitar comprar fiado y pedir
prestado. Todo abuso se paga. Vivir con austeridad es un arte y una
virtud cristiana.
6°. Alegría de vivir.
Disfrutar de las maravillas de Dios: la vida, la luz, el aire, el
sol, el campo, la familia, los amigos. Completar esta riqueza con la
lectura de un buen libro, comenzando por la Biblia y el Catecismo.
Aprender a escuchar y conversar en familia. Escuchar música seria,
no ruido. La cultura es adorno del alma y fuente de felicidad.
7°. Amor a la tierra.
No tener tierra sin producir. Hacer en el patio de la casa el huerto
familiar. También en macetas. Preferir los productos nacionales y de
la región, a los importados. Apoyar siempre a los trabajadores del
campo mexicano.
8°. Confianza en Dios.
Reconocer el poder de Dios y de su divina Providencia. Dios es
defensor del pobre. Ser agradecidos. Asistir a Misa todos los
domingos. Dar a Dios y al César lo que corresponde a cada uno:
Cumplir con los diezmos y pagar los impuestos.
9°. Oración en familia.
Rezar juntos ante el altar familiar. El Rosario es lo mejor, y más
si se añade una pequeña lectura de la Biblia. Repasar con los hijos
los Diez mandamientos. El santo temor de Dios es el camino hacia la
felicidad.
10°. Ser solidario.
No olvidar que hay siempre alguien más necesitado que nosotros.
Tener algo para compartir y jamás negar el pan a quien padece
necesidad. A la autoridad civil corresponde la justicia, la salud y
la alimentación del pueblo; “pero no hay orden estatal, por más
justo que sea, que haga superfluo el servicio del amor” (Deus
caritas est, 28). Somos testigos del amor de Dios en el mundo. Amor
a Dios y al prójimo son dos rostros del mismo amor. ¡Feliz año en
unión con Jesús, María y José!
Santiago
de Querétaro, Qro., Enero de 2009