Audio de este mensaje 
A todos
los hermanos y hermanas de la Diócesis de Querétaro:
Con
ocasión del inicio del Año Nuevo, dirijo a cada uno mi cordial
saludo y mi deseo de que el Señor bendiga el comienzo de este nuevo
tiempo con el don de la paz. Después de la celebración del
nacimiento del Salvador cada familia siente el deseo de reunirse
para disfrutar del clima único e irrepetible que esta fiesta es
capaz de crear y que nos da la oportunidad y la alegría de
encontrarnos y de intercambiar nuestras felicitaciones en un
ambiente espiritual.
En el
inicio de mi mensaje, me quiero referir al clima especial que
suscita en todos nosotros esta fiesta, pensaría que es casi como una
prolongación de la alegría y del júbilo que vivimos en la noche de
Navidad en que nació Jesús, pensando en la palabras del Apóstol San
Pablo en las que afirma que la gracia de Dios se ha manifestado a
todos los hombres (cf. Tt 2, 11). Creo oportuno subrayar que
en esto consiste la misión de la Iglesia, es decir, la de contribuir
a que la gracia de Dios, se haga cada vez más visible a todos, y que
a todos lleve la salvación. Y esta misión hermanos nunca termina,
será permanente.
Somos
conscientes de la crisis moral, la crisis de legalidad y del
debilitamiento del tejido social y que como creyentes, actuando en
fidelidad a nuestra conciencia, en la que escuchamos la voz de Dios,
que espera que respondamos al don de su amor, con el compromiso en
la construcción de la paz, para la vida digna del pueblo de México.
Con ello mi deseo de que en este año que comienza renovemos el
compromiso de anunciar a Jesucristo a todos nuestros hermanos,
especialmente a los más alejados.
Auguro
que la luz de Dios brille, cada vez más en el rostro de cada uno de
sus hijos que habitan esta querida Diócesis y que su gracia
redentora oriente sus decisiones, para que continúen avanzando sin
desfallecer en la construcción de una sociedad cimentada en el
desarrollo del bien, el triunfo del amor y la difusión de la
justicia.
Con estos
propósitos comencemos este nuevo tiempo para proclamar la Palabra de
Cristo y se afiance la convicción de que éste es un tiempo precioso
para evangelizar con una fe recia, una esperanza viva y una caridad
ardiente. ¡Es la hora de evangelizar!, y que nadie se quede con los
brazos cruzados.
Con
absoluta confianza ponemos en las manos de Dios nuestro tiempo y
nuestra historia.
¡Deseo a
todos un feliz de Año Nuevo y pleno de bendiciones!
† Faustino Armendáriz Jiménez
IX Obispo de
Querétaro