ESTIMULANTES RECUERDOS DE LA CORONACIÓN
PONTIFICIA DE
LA VIRGEN DE GUADALUPE DEL SEMINARIO
DIOCESANO
Sr. Cura Pbro.
José Morales Flores
En 1957 —año de la Coronación Ponticifia—,
un servidor tenía dos años de haber recibido el Orden Sacerdotal. Hago
memoria.
En este tiempo, me sentía muy unido al
querido Seminario Guadalupano. Colaboraba como maestro de segundo de
Latín, Historia de la Iglesia en México y Acción Católica Mexicana.
A esta motivación festiva antecedía haber
llevado una vida levítica muy guadalupana: en el diario Rosario Mariano,
en las animosas celebraciones de Mayo y en las tareas apostólicas en la
Congregación Mariana, en la que tuve el honor de ser prefecto.
¿Cómo no recordar los grandes preparativos
para la Coronación Pontificia? ¿Cómo no traer a la memoria los generales
anhelos de que los honores diocesanos rendidos a la querida Imagen
Guadalupana se prolongaran en una magna Coronación Pontificia?... ¿Y cómo
no recordar el gran momento en el cual tanto el representante papal y
Obispo de esta Diócesis Dr. D. Marciano Tinajero y Estrada, acompañado del
Sr. Obispo de León Dr. D. Manuel Martín Del Campo realizaban la tan
deseada ceremonia?... Muy centrado en su homilía, el Sr. Cango. Don Jesús
Tirado, Rector del Seminario de Morelia, que acompañaba fraternalmente al
Sr. Rector del Seminario de Querétaro, Don Ezequiel De la Isla Castro.
Quienes ya tenemos algún tiempo en los
campos de la vida pastoral, confirmamos una vez más la maternidad y la
realeza de María en la formación y en el trabajo de todo sacerdote
cristiano.
Podemos dar testimonio de lo que se dice:
"María de Guadalupe es la Madre cuidadosa de nuestro sacerdocio".
Santiago de Querétaro, Qro., 10 de Enero de 2007